Hay un momento en la vida de las personas en el que se piensa que es importante decir algo.  O al menos uno se convence de que así es. Lo importante no es si en verdad se tiene algo que decir; de hecho, lo más probable es que no exista nada en particular.  Lo verdaderamente trascendental es el porqué uno se cree que es importante comunicar algo (lo que sea, cualquier pendejada).

Y es ahí en donde tuerce la puerca el rabo.  ¿Por qué quiero escribir? Una cosa me ha quedado claro: he estado planeando este blog-página de internet-espacio público-lo que sea, desde hace, al menos, diez años.   Hoy escribo la primera entrada y a ciencia cierta no sé qué decir.

¿Cómo surgió la Trenza de Dalila? Bueno, a ser franco la idea original no era esta. He de confesar que en un principio la Trenza de Dalila estaba llamada a ser «casa pública» o  «Pub». Innumerables razones de índole práctico y económico (que no merecen enumerarse pero son de fácil elucidación) fueron cambiando el objetivo.  No obstante, creo que si bien el resultado difiere importantemente de su concepción, algo pareciera quedar de la idea original. Me explico. Un Pub es un lugar en el que uno entra a tomar una cerveza, a platicar de los eventos del día (normalmente pura pendejada) y relajarse.  Si es posible hacer eso a través de la red y de los «servicios por estriming«, ¿por qué no intentarlo? Es como Netflix, pero en rústico. Ustedes ponen su propia chela (o lo que gusten tomar) y nosotros las pendejadas. Desde cierta perspectiva es un concepto muy «avant garde«.

Después llegó  el dilema del nombre.  ¿Qué nombre le ponderemos, matarile, lile, rón? El bautizo vino a sugerencia de un muy buen amigo (feo como sólo él lo sabe ser, pero buen amigo). Sugirió el nombre y me gustó.  Nombre de pulquería, es cierto.  Quizás un poco hipster, pero dados los tiempos que corren, pareció una buena idea retomar una raíz bien mexicanota (nótese que no le pusimos «Los Pulques de Apan», hay que guardar el debido respeto por los clásicos).

Ahora ya sólo faltaba conseguir colaboradores.  Y entonces aparecieron los Modragónidas.  Ya con todo puesto, era solo cuestión de afinar algunos detalles.  Me apresuré a hacerlo.

Diez años después (¡ejém!), mientras las tres féminas que moran mi cantón duermen plácidamente, se redacta la primera entrada de La Trenza de Dalila.  Y la duda persiste, ¿para qué escribir este blog?  Bueno, no tengo la más remota idea, pero en una de esas en el camino nos enteramos.

¡Bienvenidos!

 

 

2 respuestas a “Para empezar…”

  1. Excelente!!!! Saludos a «Chicharo»

  2. Las pendejadas, como las razones, vendrán solas. ¡Bienvenida la Trenza!

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